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Destinos cercanos de interés cerca de Valencia Si el viajero tuviese gustos de ave, seguro que le pirrarían las marismas de la albufera de Valencia. De hecho, ésta se extiende a lo largo de 21.120 hectáreas. No en vano, comprende diversos municipios valencianos. De modo que nuestro trotamundos podrá admirarse ante la receta de flora, fauna y actividades al aire libre que compone este espacio natural “pasado por agua”. Así, supone un marco idóneo para poner a tiro a unos cuantos patos, dado que la caza está permitida (aunque desde esta Guía preferimos verlos chapotear sin peligros acechando), observar cómo crece la materia prima de nuestras paellas en los arrozales, o encaramarse a una barca para una excursión. Por lo tanto, proponemos al turista una didáctica cháchara acerca de los encantos de la Albufera y, de paso, sobre la pedanía de El Palmar.
Flora y fauna de la Albufera Alrededor de esta laguna costera se extienden arrozales, y sirve de albergue a numerosas aves migratorias en su tránsito hacia otras tierras. Sin embargo, otras tantas especies tienen echada el ancla aquí, por lo tanto el trotamundos podrá captar colonias de pato colorado, cuchara común, garzas reales, gaviotas… En cuanto al apartado de peces, por ahí nadan ejemplares de anguila, mujol y lubina. Nuestro trotamundos respirará la magia del bosque mediterráneo donde crecen lentiscos, pinos carrascos, coscoja, tomillo, romero y palmitos.
Qué hacer El ecoturismo aquí se expresa con una cascada de actividades: paseos en barca con merendola incluida, safaris fotográficos, demostraciones de pesca, visitas guiadas…
El Palmar El trotamundos acaba de desembarcar en una pedanía de la bulliciosa Valencia donde todavía resisten unas cuantas barracas. Se considera una especie de isla enclavada en la Albufera y por ella trajina una cofradía de pescadores que hasta hace muy poco se negaba a admitir mujeres en el gremio. Para un aperitivo literario, nuestro trotamundos debe saber que el escritor valenciano don Vicente Blasco Ibáñez no dudó en colar estos parajes en una de sus novelas. Así que si la maraña paisajística del lugar hace mella en el corazón del turista, y éste además es un forofo de las letras, le recomendamos la novela Cañas y barro (1902).
Este pequeño reducto pesquero, cuya población no supera los 800 habitantes, esgrime unas cuantas razones para que el visitante se entretenga, como la iglesia parroquial del Niño Jesús del Huerto, fundada en 1895, además de la tradicional barraca valenciana que alberga la sede de la cofradía de pescadores y un embarcadero para lanzarse a la conquista de la albufera. Por supuesto, los oriundos de la zona saben mucho del menester de los arroces y cocinan paellas que se jactan de ser las mejores de la Comunidad Valenciana.
Para corroborarlo adjuntamos las señas: Arrocería Maribel, calle de Francisco Monleón, 5. Si el gourmet quiere echarle un ojo al menú…: www.arroceriamaribel.com. A los “raritos” que les guste la paella para irse a la cama, les comunicamos que sólo abren a mediodía. Así que…
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